miércoles, 25 de marzo de 2015
Una voz y un lugar me traen tu nombre lejano
Hoy he vuelto a mi alma máter, aquel lugar que me vio pacientemente cruzar los pasillos nostálgicos de sus ambientes desperdigados en temático orden.
Pensaba en ti, claro, como al despertarme y al acostarme, como cuando empiezo mi labor diaria y como cuando la interrumpo - ahora - para escribir sobre ti y - en cierta forma - a ti. Fue rápida y superficial la visita y me apresuraba a marcharme cuando una voz me hizo girar: allí tu amiga, tu mejor amiga de la universidad, allí una agradable persona y amiga mía también. Allí, llamándome la personificación de tu recuerdo.
Es que ya he llegado a aquel punto en que objetos y personas han pasado a ser mensajeros de tu recuerdo, de lo que ocurrió entre nosotros y de lo mucho que aún significas para mi. Cada vez que veo en el mundo exterior alguna señal que me remite a ti, te siento más real, pero nunca más real que cuando busco en mi mundo interior.
Una tarde más. ¿Hoy tampoco te veré? ¿Dónde estás?, ¿Por qué te sigo buscando, si finalmente pareciera que no estaremos juntos? Hoy es una tarde más en que me pierdo y me encuentro pensando en ti y en todo lo que significas para mi.
Hoy he vuelto a mi alma máter y tu recuerdo se me apareció real como la noche aquella, como el calor maldito y el beso fugaz.
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