martes, 5 de mayo de 2015

De ti


Así es como me di cuenta de todo:

Me enamoré de ti porque representas todo aquello que sueño, que considero ideal, a ratos inalcanzable y que lucho - o luchaba - por alcanzar. Aquella firmeza en el hablar, aquella firmeza en el actuar - la de no voltear atrás -, aquella locura innata que te impulsa en alguna dirección en armonía con lo que sientes. Tu libertad y tus ganas de vivir.

Me enamoré de tus ojos misteriosos, de tu mirada cálida pero intensa, de lo que hay detrás de ti - o mejor dicho dentro - de tu pasado que no conozco, pero que me gustaba imaginar, como una niña que aún seguía allí contigo y que te permitía tener el equilibrio entre tu locura y originalidad para ver la vida y la madurez que requerían ciertas decisiones.

Me enamoré de nuestros mil y un planes jamás trazados ni realizados en conjunto, pero siempre imaginados, cada uno desde su propio mundo interior.

Me enamoré de mis pensamientos que se entrecruzaban con tu nombre a diario y que me decían que a ti te ocurría lo mismo que a mi.

Me enamoré de nuestras coincidencias, casualidades, del destino mágico que fabricamos a base de ellas, y de la resurrección de sentimientos que en mi generabas cada vez que te veía.

Me enamoré de tu suave tacto de felicidad instantánea, del reconocimiento de nuestras manos, como si en otra vida hubiesen sido una sola.

Me enamoré de tu incipiente vida de actriz, de las ganas y sueños involucrados en ella: de tu pasión, de tu entrega por lo que amas.

Me enamoré de tu desafortunada historia con tu padre y la conducta peculiar de tu madre y de la historia que me imaginé que habría sido tu vida en el constante enfrentar dicha realidad adversa: de tu coraje.

Me enamoré de la flexibilidad de los músculos de tu rostro para poder hacer el gesto que tanto me gustaba (aquel de tus cejas)

Me enamoré de la creencia de que nuestra historia ha sido lo más genuino que me ha pasado y de la creencia que para ti también era así.

Me enamoré del hecho de pensar que tú también te habías enamorado de mi, de un modo tan fantástico como yo de ti.

Me enamoré de ti, porque no quería saber si era una mera ilusión o la promesa de un verdadero amor, sino simplemente quería dejarme embargar por lo que me hacías sentir.


Me enamoré de ti y ahora no nos vemos, no nos hablamos, no... nos queremos?

Me enamoré de ti y sé que me enamoré de ti, porque he decidido dejarte completamente en paz, allá, en el lugar de mi corazón y mi mente donde descansan todos los recuerdos que quiero rememorar cuando me llegue la mala hora, porque ya no seremos tú y yo más que fantasmas el uno para el otro, pero seguro estoy que sentí algo increíble por ti y que tú también lo sentías así, y ese recuerdo es eterno.

Claro, no podía olvidarme, me enamoré de ti también por tus letras, porque sabes trasmitir más allá de tu propia historia de tus propios sentimientos - aún sin proponértelo - porque me has llegado a la fibra más íntima con cada párrafo que he leído de tus historias - de todas -, porque eres una genial escritora, Rebeca Acosta.