lunes, 24 de agosto de 2015
Acaso es necesario?
Que es necesario vernos para decirnos palabras específicas, palabras ya escogidas.
Que es necesario tenernos frente a frente y amarrar en unos minutos un montón de frases para formar una oración.
Acaso es necesario?
Que es necesario vernos para confirmar que todo aquello es pasado, que no existió jamás.
Que es necesario que seamos más lógicos y fríos que nunca, que el final esté pactado y que la trama no sorprenda más.
Acaso es necesario?
Que es necesario mirar hacia un costado, oír sólo de un lado, sentirse anestesiado, para poder los dos hablar.
Que es necesario que recurra a estas letras para expresar mis inefables cuitas de no saber qué me dirás (ni qué te diré, realmente)
Acaso es necesario?
No, no es necesario, tal vez podrías escribir una historia de todo esto, de nuestra plática de hace unos minutos, de mis desvaríos y tus razonamientos y no sería necesario vernos.
Tengo yo entre mi deseo profundo y apasionado de verte, un presagio que nunca me había acompañado. Vamos, yo no creo en presagios, ya llega el jueves Rebeca Acosta y pensar que te veré de nuevo, despeja mi alma de presagios.
Hasta el día.
martes, 5 de mayo de 2015
De ti
Así es como me di cuenta de todo:
Me enamoré de ti porque representas todo aquello que sueño, que considero ideal, a ratos inalcanzable y que lucho - o luchaba - por alcanzar. Aquella firmeza en el hablar, aquella firmeza en el actuar - la de no voltear atrás -, aquella locura innata que te impulsa en alguna dirección en armonía con lo que sientes. Tu libertad y tus ganas de vivir.
Me enamoré de tus ojos misteriosos, de tu mirada cálida pero intensa, de lo que hay detrás de ti - o mejor dicho dentro - de tu pasado que no conozco, pero que me gustaba imaginar, como una niña que aún seguía allí contigo y que te permitía tener el equilibrio entre tu locura y originalidad para ver la vida y la madurez que requerían ciertas decisiones.
Me enamoré de nuestros mil y un planes jamás trazados ni realizados en conjunto, pero siempre imaginados, cada uno desde su propio mundo interior.
Me enamoré de mis pensamientos que se entrecruzaban con tu nombre a diario y que me decían que a ti te ocurría lo mismo que a mi.
Me enamoré de nuestras coincidencias, casualidades, del destino mágico que fabricamos a base de ellas, y de la resurrección de sentimientos que en mi generabas cada vez que te veía.
Me enamoré de tu suave tacto de felicidad instantánea, del reconocimiento de nuestras manos, como si en otra vida hubiesen sido una sola.
Me enamoré de tu incipiente vida de actriz, de las ganas y sueños involucrados en ella: de tu pasión, de tu entrega por lo que amas.
Me enamoré de tu desafortunada historia con tu padre y la conducta peculiar de tu madre y de la historia que me imaginé que habría sido tu vida en el constante enfrentar dicha realidad adversa: de tu coraje.
Me enamoré de la flexibilidad de los músculos de tu rostro para poder hacer el gesto que tanto me gustaba (aquel de tus cejas)
Me enamoré de la creencia de que nuestra historia ha sido lo más genuino que me ha pasado y de la creencia que para ti también era así.
Me enamoré del hecho de pensar que tú también te habías enamorado de mi, de un modo tan fantástico como yo de ti.
Me enamoré de ti, porque no quería saber si era una mera ilusión o la promesa de un verdadero amor, sino simplemente quería dejarme embargar por lo que me hacías sentir.
Me enamoré de ti y ahora no nos vemos, no nos hablamos, no... nos queremos?
Me enamoré de ti y sé que me enamoré de ti, porque he decidido dejarte completamente en paz, allá, en el lugar de mi corazón y mi mente donde descansan todos los recuerdos que quiero rememorar cuando me llegue la mala hora, porque ya no seremos tú y yo más que fantasmas el uno para el otro, pero seguro estoy que sentí algo increíble por ti y que tú también lo sentías así, y ese recuerdo es eterno.
Claro, no podía olvidarme, me enamoré de ti también por tus letras, porque sabes trasmitir más allá de tu propia historia de tus propios sentimientos - aún sin proponértelo - porque me has llegado a la fibra más íntima con cada párrafo que he leído de tus historias - de todas -, porque eres una genial escritora, Rebeca Acosta.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Una voz y un lugar me traen tu nombre lejano
Hoy he vuelto a mi alma máter, aquel lugar que me vio pacientemente cruzar los pasillos nostálgicos de sus ambientes desperdigados en temático orden.
Pensaba en ti, claro, como al despertarme y al acostarme, como cuando empiezo mi labor diaria y como cuando la interrumpo - ahora - para escribir sobre ti y - en cierta forma - a ti. Fue rápida y superficial la visita y me apresuraba a marcharme cuando una voz me hizo girar: allí tu amiga, tu mejor amiga de la universidad, allí una agradable persona y amiga mía también. Allí, llamándome la personificación de tu recuerdo.
Es que ya he llegado a aquel punto en que objetos y personas han pasado a ser mensajeros de tu recuerdo, de lo que ocurrió entre nosotros y de lo mucho que aún significas para mi. Cada vez que veo en el mundo exterior alguna señal que me remite a ti, te siento más real, pero nunca más real que cuando busco en mi mundo interior.
Una tarde más. ¿Hoy tampoco te veré? ¿Dónde estás?, ¿Por qué te sigo buscando, si finalmente pareciera que no estaremos juntos? Hoy es una tarde más en que me pierdo y me encuentro pensando en ti y en todo lo que significas para mi.
Hoy he vuelto a mi alma máter y tu recuerdo se me apareció real como la noche aquella, como el calor maldito y el beso fugaz.
jueves, 19 de marzo de 2015
A las 5 en el Astoria y a la medianoche en tu puerta
LOVG es más que una banda genial. Eres tú. Soy yo. Somos los dos. Es nuestra historia.
Aquel pueblo del centro del país es más que un lugar acogedor en el mapa. Eres tú. Soy yo. Somos los dos. Es nuestra historia.
Las coincidencias son más que sucesos curiosos que nos hacen fantasear con que el azar o Dios se ocupan de nuestras vidas. Son tus señales. Son las mías. Son nuestras señales manifestándose contra todo pronóstico.
A las 5 en el Astoria, es más que un álbum de LOVG, es una hora se marcó en el reloj de una iglesia -a fuerza de campanadas- y es un lugar insólito que nos cobijó.
A la medianoche hoy estaré en tu puerta, ¿por qué? porque estoy loco y mi locura es más que escapar de una realidad adversa. Mi locura es de las que se inventan la realidad a punta de acciones realmente inesperadas.
Mi locura es de dos, por eso voy a tu puerta a la medianoche, como a las 5 fui por ti al Astoria.
martes, 17 de marzo de 2015
Indeleble, como tu mirada que se quedó en la mía para no irse más
Aquí nuevamente, volcándome el alma entre estas grafías virtuales que mis dedos reproducen con su incesante movimiento. Aquí vengo a recordarte otra vez, como la última que te vi: hace dos días. Y me viste tu también y nos vimos fugazmente, como si fuésemos dos vidas que jamás volverían a cruzarse. ¿Acaso será así? ¿Acaso puedo saberlo? ¿Acaso tú?
Soy feliz; sin embargo, no pasa un día sin que piense en ti y en los últimos momentos que estuvimos a la luz de aquel parque, frente a aquella estructura gigantesca que contiene una cantidad indeterminada de agua. Jugando, fantaseando con diversas posibilidades de "nuestra" historia en relación con sus gigantescas proporciones.
Y acaso existió un "nuestra historia". Tengo de ti un recuerdo indeleble en las canciones que me hacen recordarte intempestivamente, en las flores que llevan tu nombre, en el color que te representa, pero fundamentalmente en la energía de los días en que me siento capaz de todo, en mis sueños que lucho por cumplir, en todo aquello que significa que aún soy yo y que no me he perdido, allí estás tú, y por ello nunca te irás.
lunes, 16 de marzo de 2015
Tu locura es la tinta de estas letras
Empiezo con esta locura a partir de tu locura, recordando tu locura o, mejor, en homenaje a tu locura.
Es que estar loco ya no es la excepción, sino la regla, pero una regla distinta para cada uno. Como reza el adagio "existen muchos tipos de locura y solo uno de sentido común". Así somos, cada uno con su locura, que es nuestro modo de ser, de vivir.
Nunca había escrito un blog y ahora que lo empiezo pienso que tú me diste la mejor razón, la más real para iniciarlo.
Vamos pues, por tú locura, por la mía, por la de todos, y para que cada uno sea siempre fiel a su propia locura.
Es que estar loco ya no es la excepción, sino la regla, pero una regla distinta para cada uno. Como reza el adagio "existen muchos tipos de locura y solo uno de sentido común". Así somos, cada uno con su locura, que es nuestro modo de ser, de vivir.
Nunca había escrito un blog y ahora que lo empiezo pienso que tú me diste la mejor razón, la más real para iniciarlo.
Vamos pues, por tú locura, por la mía, por la de todos, y para que cada uno sea siempre fiel a su propia locura.
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